Buenos hábitos alimenticios

Los buenos hábitos alimenticios son aquellos que contribuyen a disfrutar de una dieta saludable y equilibrada. Aquellos que son beneficiosos para nuestro organismo.

Desgraciadamente, las costumbres adquiridas relacionadas con la alimentación; el entorno social en el que nos movemos; la influencia de los medios de comunicación con su publicidad asociada; el ritmo acelerado de vida que llevamos; etc., no contribuyen a adquirir los hábitos alimenticios adecuados. Por lo tanto, deberíamos hacer un esfuerzo concienzudo por adquirir aquellos hábitos que resulten beneficiosos para nuestra salud.

El cambiar de hábitos no siempre resulta una tarea fácil (mas bien todo lo contrario) pero, una vez adquirido, mantener ese buen hábito cuesta lo mismo que seguir con uno que nos perjudica. No obstante, los beneficios de alimentarnos adecuadamente son muchos, y sin duda los vamos a notar en toda nuestra actividad diaria.

Empezaremos con algo que debería ser habitual en nuestra dieta: que sea variada.

Dar este consejo puede parecer innecesario con la gran variedad de alimentos que tenemos a nuestro alcance. Pero, la realidad es que muchas personas limitan excesivamente la variedad de alimentos que consumen; o centran su alimentación diaria en unos pocos productos, mientras que el resto los consumen solo ocasionalmente. Por ejemplo: según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los Latinos gastan más del doble en bebidas alcohólicas y refrescos que en frutas, y 64 veces más en carnes que en legumbres. Evidentemente, estos datos, no reflejan una dieta equilibrada.

La tendencia, cada vez más pronunciada, de alejarse de la dieta Mediterránea, y el aumento del consumo de comidas rápidas, con alto contenido de grasas saturadas, muestra la necesidad de dar atención a nuestros hábitos de alimentación, y especialmente, a la variedad en nuestra dieta. Ahora bien ¿En qué consiste una dieta variada? y ¿Qué beneficios comporta?

Dieta variada

Una dieta equilibrada debería proveer tanto la energía (calorías) que necesitamos para realizar nuestra actividad diaria como los nutrientes (proteínas, carbohidratos, lípidos, vitaminas, minerales y agua) necesarios para construir y reparar las estructuras orgánicas y regular los procesos metabólicos .

¿Cómo nos aseguramos de proporcionar todo lo necesario? La clave está en una dieta variada que incluya: frutas, verduras, legumbres, cereales, lácteos, huevos, pescado y carne.

Frutas y verduras

Las frutas y verduras son muy ricas en vitaminas y minerales, tienen un bajo contenido en calorías y sodio, y carecen de colesterol. Deberíamos consumir diariamente al menos un buen plato de verduras frescas o, mejor aún, una buena ensalada. Y tomar, como mínimo, dos piezas de fruta al día, entera o en zumo.

Legumbres y cereales

Las legumbres aportan una cantidad y calidad de nutrientes muy importantes para nuestro organismo como vitaminas, minerales, hidratos de carbono y fibra, y nos brindan una buena cantidad de proteínas. Su contenido graso es escaso, aproximadamente un 3% de grasas vegetales que contribuyen a disminuir el colesterol.

Los cereales y sus derivados son ricos en carbohidratos y fibra. Contienen minerales como el calcio, fósforo, hierro y potasio, y todas las vitaminas del complejo B. El contenido proteico es muy variable, entre un 6 y un 16% del peso. En la mayoría de cereales naturales, el contenido en grasas es muy bajo.

Los productos de bollería y pastelería no los incluiríamos entre los cereales, ya que en su elaboración suelen añadir, en grandes cantidades, grasas, azúcar y otros aditivos.

Las legumbres y cereales deberían constituir la base de nuestra dieta. Pero deben combinarse para obtener proteínas de calidad, porque, los aminoácidos esenciales que faltan en un grupo, se encuentran en el otro.

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